Ovidio, Amores, I, 6, 1-4.
Ianitor indignum! dura religate catena,
difficilem moto cardine pande forem!
quod precor, exiguum est: aditu fac ianua parvo
obliquum capiat semiadaperta latus.
Tú, portero, que sin merecértelo estás atado con irrompible cadena, empuja el gozne y ábreme esa puerta infranqueable. Bien poco es lo que te pido: haz que la puerta a medio abrir deje el hueco suficiente por una estreha abertura para que pueda pasar yo de medio lado. (Traducción de V. Cristóbal López)
